El joven discípulo le preguntó al anciano maestro:
―¿Quién es Khai? Pues he oído hablar de él pero nadie me da una respuesta satisfactoria.
El anciano maestro se alejó. Al cabo de un buen rato volvió donde estaba el joven discípulo, preguntándole:
―¿Has visto a alguien en mi ausencia?
El joven le respondió:
―¡No maestro, nadie se ha acercado por aquí, a nadie he visto en tu ausencia!
El anciano sonriendo le miró y le dijo:





























