Las palabras se las lleva el viento, su esencia permanece hasta que te liberas y ya nada te ata

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VACÍO


Entre tú y yo hay un espacio vacío
que permite que yo llegue hasta ti
y tú hasta mí.
El vacío es más real que tú y que yo.
Cuando ya no estemos, 
cuando el último soplo nos abandone,
el vacío seguirá presente. 
En él nos encontraremos cuantas veces lo deseemos
pues nada perturba lo que no es,
y sin éste,
 tú y yo no existiríamos.
Las palabras sin espacio entre ellas pierden su sentido, 
su razón de ser.
El espacio entre tú y yo es lo que somos.
Somos el vacío más allá de cualquier plenitud.



Ángel Hache

LA DANZA DEL FUEGO




El frío hielo me quema.
La llama de la vela abrasa mi piel.
El fuego de la pasión me hunde lentamente en arenas movedizas.
Mis pensamientos chocan unos con otros,
su constante fricción me inflama.
¿Hay un fuego que no me consuma?

Escucho los latidos de mi corazón: tic, tac…
Su sonido me adormece.
Me dejo llevar. Tic, tac…
Un universo aparece en el vacío,
la vida fluye a borbotones. Tic, tac…
Una estrella fulgurante ilumina pequeñas esferas,
vueltas y más vueltas dan a su alrededor. Tic, tac.
Millones de estrellas giran sin cesar en una danza sin fin.
Galaxias… Una tras otra, encontrándose, alejándose. Tic, tac.

Siento frío, calor… Ahora nada y todo a la vez.
Consumido en un fuego que eleva sus llamaradas
creando figuras en las que me reconozco.
Soy, ahora, el fuego que crea y se recrea una y otra vez,
como los latidos de mi corazón. Tic, tac…


Ángel Hache

EN EL AIRE



Como un pájaro que abre sus alas por primera vez,
aleteo comprobando que todo está bien…
Me acerco al precipicio sin miedo. 
La brisa acariciando mi rostro. 
Mi mirada escrutadora otea el espectáculo sin igual 
de un paisaje que nunca más se repetirá.

Es ahora o nunca…
Me inclino hacia delante, 
dejándome caer.
Ya no hay vuelta atrás…

¡Vuelo!
El viento me eleva alto, muy alto.
Como un pájaro, 
no necesito cavilar, 
sólo dejarme mecer un poco más allá. 
Mi destino, ¿qué importa ya?
En el aire estoy como un ave más.
Planeo, sabiendo sin saber que hoy no es un día más.




Ángel Hache

AGUA SOY




¿Quién maneja el timón en el océano de mi vida?
Agua soy en gran medida, 
me desenvuelvo en sus profundidades aún antes de nacer.
Un sinnúmero de partículas fluyendo sin parar,
día a día, año tras año…
Soy el capitán de un barco que aún no sabe su destino.
Navego en noches sin luna, 
inmerso en tempestades
sin más guía que mi alma,
con la esperanza de ver, 
más allá del horizonte,
un destello de luz,
que me lleve al encuentro con el puerto soñado.
Agua soy… 
¿Y qué más?

Ángel Hache


EN LA TIERRA



Como las estaciones del año, 
como los tiempos de mi vida, todo cambia. 
Cuando pienso que todo es estable
una hoja cayendo del árbol me recuerda que estoy de paso.
Mis recuerdos, 
mis amigos, 
quienes quise, quiero y querré, estamos de paso.

Una flor acaba de abrirse revelando su desnudez y la joya que contiene.
Efímero su momento, 
como el mío… 
En la tierra caerá, caeré,
de sus entrañas resurgiré...

Ángel Hache


DIEZ Y SIETE



Te alcanzo,
cual neblina ante mí.
Entro en ti,
todo lo abarcas.
No veo,
más en ti siento vivo cada poro de mi piel.
Llenas con tu contenido mi ser,
antes y después,
siempre existiendo.
Me expando por infinitos mundos de luz,
en una espiral sin principio ni fin.
Me siento aquí y allá,
ante ti,
cuál ave libre de volar donde quiera.
Nada se esconde a tu pensamiento,
eres todo,
soy todo contigo.

Uno, dos, tres… “diez y siete”.
Donde me sitúas anhelo llevarte.
Déjame ser… siempre,
aprender,
dudar,
sentir…, 
amar tus infinitos universos.
Habitarlos.
 Destruirlos.
Recrearlos.
Disfrutar el instante infinito 
envuelto en tu bruma de amor eterno.

Llegar al Siete, 
regalo de tu amor y mi esfuerzo,
hermosa corona de tu luz.
Después, 
donde el Viento me lleve, 
alcanzar la savia del Diez,
 el Todo y la Nada.
Y unirlos en melodiosa aventura en el ocho, 
puerta al Infinito.
Déjame sentir el “diez y siete”.


Ángel Hache


LA VENTANA



Confundido,
sumido entre el abatimiento y la incomprensión.
¿Por qué?
No tengo respuesta.
Llegaste a mi vida como el viento que se cuela por la ventana, 
casi sin querer…
Como, sin querer, te fuiste.
No dijiste adiós, desapareciste, sin más.
Te olvidaste abandonar mi corazón, donde sigues.
Pasarán días, meses, años… 
y tu recuerdo seguirá acariciando mi vida,
como el primer día, como cada día.
Dejo la ventana abierta, 
por si acaso vuelves… alma mía.

Ángel Hache

ES HORA



Cuando la Vida me llamó y me dijo,
“Ya es hora de tu regreso”,
sentí que un fuego abrasador recorría todo mi cuerpo.
Siempre esperé este momento y sin embargo le temía.

Un salto al vacío, a la nada.
La pérdida de todo lo que soy.
Los recuerdos ya no aparecen.
Las imágenes no me dicen nada y se alejan.
Sólo siento el silencio,
la angustia del instante en que no hay nada,
peor que la más triste soledad.
Parece hacerse eterno el momento, 
ni siquiera la oscuridad existe.
Simplemente… nada.

¿Qué espero?
Mi mente se agotó.
Nada espero,
ni aún siquiera desespero.
Me siento
y en mi silencio cierro mis ojos
y sólo escucho mi corazón,
mi única compañía.
¿Un instante?
¿Una eternidad?
No sé,
todo se borró, 
desapareció.
Mi cuerpo ya no es mi cuerpo,
mi alma ya no es mi alma.

Soy,
sin cuerpo,
sin alma.
El Todo y la Nada.
Soy en el no ser.
Existo sin existir.
Vivo en la muerte y la muerte me da la vida.
Permanezco en la impermanencia.
Soy el Todo.
Soy la Nada.
Soy.




Ángel Hache

LUCE EL SOL



En mi noche la Luna me arropa con su manto. 
Descanso en calma.
La Inmensidad se hace Presente.

Este instante… 
con paz, 
serenidad, 
confianza…
en mi alma.

Luce el Sol.
Con ÉL,
 de la mano, 
siempre…



Ángel Hache

EN MÍ






¿Por qué te escondes alma mía?
 ¿Por qué este desespero, esta agonía?
 ¡Qué noche tan oscura!, ¡qué locura la mía!
 ¡Ay amor…, que tristeza, que congoja!
 ¿Eres real como el alba de cada día?
 Qué sentido vivir sin ti, en este mundo pueril.
 No puedo seguir… ¡Háblame!
 ¡Dime que estás ahí!
 O mejor, que estás en mí.


Ángel Hache

VOZ CALLADA


Una luz alumbra mis noches,
a veces sombra en el día,
siempre en silencio me acompaña.

Su lenguaje espontáneo,
profundo,
directo,
inmediato…,
nunca con palabras.
Es la voz que susurra a mi alma.
La voz callada que sabe,
aguarda y calma.

Aquieta el viento,
sosiega las aguas.
Me descubre el firmamento.
Señala una estrella.
Sin palabras me habla:

 “Esa es tu casa”.


Ángel Hache

YO SOY LUZ



Yo soy… 
Luz.
Oscuridad.
Tinieblas.
Claridad.
Algarabía.
Silencio.
Palabra.
Vacío.
Desesperación.
Confianza.
¡Y siempre, Alma mía, siempre conmigo, en mí!

Yo soy…


Ángel Hache

SÓLO EL ALMA QUEDA


Voz que grita,
alma callada.

Pensamientos,
viniendo,
llevando,
anhelos futuros,
vivencias pasadas.

Todo ante mí existiendo.
Torbellinos de vida.
Ansias, desesperanza.

Sentimientos,
vuelan,
nadan.
Acariciando la cima,
perdidos en la sima.
Atormentando,
gozando.

Sólo el alma queda en la esperanza,
lejos del tiempo, cerca de la nada.

Sólo el alma queda con la palabra callada.




Ángel Hache 

MI HOGAR




Cuando una o más almas
apartan la vista del mundo
Yo aparezco.

No me busques en nubes,
ni en templos.
Tú eres mi hogar.
Vivo en ti,
como tú vives en mí.

Soy tú,
como tú eres Yo.

Yo te creé,
como tú me creaste a mí.
No dos,
sino Uno somos.

Uno Soy…
Soy Uno.


Ángel Hache

IMPERMANENCIA



Sentir cómo pasan los días,
cómo pasa la vida.
Permanecer intacto a sus embates,
las heridas,
el dolor.
Quimera…

Todo va pasando y quedando en el corazón.
Las vivencias puliendo,
golpeando unas veces,
otras acariciando.

¿Volver atrás…?
¡Imposible!
La vida sólo en un sentido va.

Lo que veo,
siento…
Quizás disgusto…
o atracción.
¿Desdicha?
¿Felicidad?

Sólo sabiéndolo
lanzándome al encuentro de mi destino.

El tiempo no se detiene…
¿El ahora?…
Ya es pasado.

Impermanencia es lo inmutable. 


Ángel Hache

DIOSA


Brillas.

Relumbras con luz propia.

Te deslizas sobre olas luminosas.

Cierras tus ojos y viajas por el túnel de la vida.

Destellos te recorren y penetran por los poros de tu piel.

Vibrantes ondas espirales adivinan tus pensamientos etéreos.

Son tus creaciones constantes de vida surcando los espacios infinitos,

surgidos de tu manantial de substancia divina.

Burbujas cortando vientos estelares.

En tierras vírgenes,

posadas

de

luz

eternas.

Diosa creadora de vida. Viajera del amor.


Ángel Hache

LA COPA DE BARRO




Tomé un poco de agua y barro.
Lo mezclé.
Forma de copa le di.
Sobre el fuego lo coloqué.
Lo llené con mi espíritu
para beber
cada vez que tengo sed de mí. 


Ángel Hache

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