Las palabras se las lleva el viento, su esencia permanece hasta que te liberas y ya nada te ata

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COMPAÑERA, COMPAÑERO PEREGRINO


Compañera, compañero, que un día dejaste el hogar materno. Saliste al mundo sólo con tu mochila.

Con grandes ilusiones y el bolsillo vacío, continuaste tu peregrinaje.
Comenzaron vivencias con la realidad.

Rostros tristes en la mañana camino del trabajo; alegres chavales saltando y gritando, observados de reojo por lindas mocitas con uniforme de colegio.
La abuela paseando al nieto charlando con la vecina de turno, repasando la vida de los nuevos vecinos venidos de otras tierras.

LA MONTAÑA



Cuanto más ascendía por la montaña, más tenía la sensación de ir hacia el interior, pero de qué. Miraba el imponente paisaje, montañas cuyas cumbres lucían nevadas, impolutas. ¿Quién podría sobrevivir en estas tierras?

Hacía largo tiempo que había iniciado este viaje, pero nada sale como uno desea, quizás algo en mí me guiaba, y yo, ya sin objetar nada, me dejaba llevar.

EN UNO DE TANTOS PRINCIPIOS



En la sala del Consejo de Ancianos se estaba tomando una decisión crucial. ¿Era el momento adecuado para tomar contacto y establecerse en el planeta, que en gestación, alumbraría por fin seres capaces de acoger almas provenientes de otros mundos?

No todos estaban de acuerdo, el riesgo del fracaso era grande y el tiempo para que los autóctonos alcanzaran cierto autoconocimiento de sí mismos demasiado largo. ¿Esperar o emprender el “descenso”? Implicarse podría ser considerado como una agresión si no era bien comprendida la labor que se iba a encomendar a quienes aceptaran el reto.

UNA VIDA



Cuando el día y la noche se encuentran, en mi alma quedaron grabadas estas palabras:

«Una y otra vez reaviváis mi muerte y resurrección. Unos creéis que existí, otros no.
»Morí clavado en una cruz, no por vuestras imperfecciones sino porque era un peligro para el imperio romano y aún más para la jerarquía judía. Todo aquel que hace temblar los cimientos de una estructura caduca se enfrenta a las consecuencias. Mi mérito, si queréis verlo así, es haber “vencido” a la muerte y dejaros un mensaje sencillo;  por ello costoso, para quienes han complicado su vida, lastrando su alma con el poder terrenal. 

SIN BATALLAS



No hay más batallas, ni más guerras que ganar. Deberíamos desterrar de nuestro léxico estas palabras. Sólo hay desarrollo, crecimiento, evolución, alianza… fusión.  Nadie es nuestro enemigo. Todo aquello que nos recuerde que hay otro fuera de uno; que yo soy mejor que tú; que he llegado antes; que soy más inteligente que tú; que soy un privilegiado; un elegido… deberíamos olvidarlo y disolverlo en la nada. 

 Somos seres únicos, cada uno con un objetivo en cada momento muy particular que hemos de descubrir. Somos un organismo, dentro de otro organismo que está dentro de otro organismo… Podemos cuando así lo deseemos SER CONSCIENTES del Organismo Total, estemos en la “porción” que estemos,  y vivir a partir de ese instante la Vida con conocimiento y mucho más importante, con Amor.


Ángel Hache

SINFONÍA



Otros nombres, otros rostros. Muchas tierras pisaron nuestros pies. Alentados por un deseo innato grabado a fuego, acordamos un nuevo encuentro y aunque nuestras personalidades sean hoy completamente diferentes y aun bañadas por la amnesia, un hilo conductor haría posible lo que nuestras almas anhelan. Nos planteamos nuevos retos, sabríamos que viejos conflictos podrían aparecer, más también conocíamos la fuerza

EL ERMITAÑO




Después de una larga caminata llegó Bernardo a la cueva donde se encontraba el ermitaño. Llevaba consigo el alimento que éste necesitaba para dos semanas. Nadie más se acercaba allí, apartado de cualquier camino. Muy pocos conocían el acceso a este recóndito lugar, sólo los monjes del monasterio al que pertenecía sabían de su existencia.

 Desde la entrada se divisaba el valle. El Sol lucía en su cenit y el calor era agobiante. Gracias a los árboles que casi ocultaban el acceso se hacía soportable. Las rocas reflejaban el calor como si de fuego se tratase.

EN EL SILENCIO



Y en este silencio mi alma siente el calor de tu alma. 
Rio con tu risa.
Lloro con tu llanto. 
Tu temor lo hago mío.
Tu anhelo es el mío.
Tu mirada al pasado es la mía.

Estamos juntos, 
respirando la misma vida.
Viviendo la misma muerte pasando ante nosotros,
sonriendo al distinguirla ya en la distancia.
Tú y yo seguimos de la mano
caminando sobre aguas turbulentas 
hacia nuestro destino soñado…
al otro lado del mar.

Ángel Hache

A SUS DISCÍPULOS


«Os hablo en parábolas, porque aún no estáis preparados para escuchar la verdad desnuda. Si me vierais tal como soy y la verdad que traigo os dejaría ciegos. La Luz todavía tiene que revestirse de sombra para que podáis comprenderla. Del mismo modo, vosotros hablaréis a vuestros hermanos poniéndoos en su lugar. Sed como ellos y habladles en su lenguaje, mas siempre digáis lo que digáis llegad a su corazón, a su alma, ésta sabrá captar la luz de la verdad encerrada en vuestras palabras.»

Ángel Hache

CRISTO REVOLUCIONARIO


Hace dos mil años, en una sociedad donde unos pocos tienen el control económico, político, social, religioso –léase romanos y sus lacayos: la jerarquía religioso-política judía–, la libertad se limita hasta tal punto en que ésta consiste en conseguir el sustento diario y con el gravamen de la entrega de gran parte de la riqueza generada a quienes detentan el poder, tanto en tributos, como en especie.

Jesús se decantó por denunciar la opresión a que su pueblo era sometido, lo que le granjeó la enemistad del poderoso y la confusión entre aquellos  que le escucharon y siguieron. Gran parte de ellos le veían como un líder que les llevaría a la victoria frente a sus opresores. La espada colgaba de la cintura de muchos de ellos, algo que Jesús consintió, ¿por qué?

UN PEDAZO DE PAN



Miramos al futuro con incertidumbre, como a una nebulosa que no deja ver qué contiene. Pero el futuro no es más que un proyecto, un sueño, un deseo, una ilusión… por cristalizar. Hay quienes se esfuerzan por quitarnos el futuro, creando el desánimo, el desaliento, la aceptación de un destino ya escrito de antemano en el que nada tenemos que hacer, sólo aceptarlo, sin más. Unos pocos manejan nuestras vidas a su antojo desde que abrimos nuestros ojos por primera vez, o eso quieren que creamos. Han establecido un sistema de vida, de pensamiento, de actuación, donde el “pez grande se come al chico”; ser el primero es tener éxito e ir detrás ser un fracasado; “has nacido para ser obediente”; “no seas creativo, ya está todo inventado”; la función de la mujer es tener, criar, hijos y servir al hombre, su “protector”…
Hay quienes nos roban el presente, alimentándose

ELEGIDOS


Elegido es aquél que decide elegirse para la Misión porque le duele el dolor, es capaz de ver cómo entregar su ayuda, su particular Luz, su talento a la Humanidad, y no necesita guía exterior.

Elegido es aquél que anhela un mundo mejor, deja el pasado atrás y llega a la Nueva Conciencia planetaria universalista, a la Luz del Nuevo Mundo, y participa en la construcción del Templo de Dios.
Elegido es aquél cuya Luz es la del Nuevo Mundo, sin importar cuándo o dónde nació.
Elegido es aquel cuyo intelecto no es capaz de alejarle de la Misión, no tropieza en los escollos del reino de la ilusión, ve más allá del velo, no lo atrapa ese filtro seleccionador y juzga por su corazón.

WESAK



  Nuestros cansados cuerpos se posaron en la nieve, sobre una roca. Ante nuestros ojos una  panorámica inigualable. Nos aquietamos contemplando tan sublime belleza dejándonos impregnar de la energía del lugar.

  Meryem pensó en alto:
  —Al mismo tiempo, en otro lugar similar, una ceremonia está a punto de comenzar.
  —Así es  —le confirmé—, un lugar que no aparece en los mapas y sin embargo tan real como en el que nos encontramos.

  Y continué:
  —Un valle donde se dan cita en el plenilunio de Tauro aquellos que expresan en su fuero interno la voluntad enfocada al desarrollo espiritual del ser humano; al despertar de la conciencia para toda la humanidad; al encuentro con el maestro que hay dentro y fuera de uno: La Ceremonia de Wesak.

TU PATRIA ES LA HUMANIDAD



En medio de la batalla,
la guerra sin tregua avanza.
Tus ojos enrojecidos, 
cansados, 
hartos de llorar por los hijos muertos,
los amigos desaparecidos.
Las noticias nada bueno presagian.
Nuevas armas

UN SUEÑO


Tuve un sueño:

Un viejo mundo invadido por el odio y las guerras.
Sobre una loma, un vaquero. Otra loma, un indio. (Expresión de los eternos adversarios).

Tras una larga caminata distinguimos unas cumbres montañosas, nevadas, una ciudadela amurallada entre éstas y nosotros. Nos acercamos, nadie nos impide la entrada a través de un gran portón. Al otro lado, diferentes personas caminan con determinación cubiertos por sencillas túnicas

LA MUERTE NO ES EL FINAL

“Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios”. (Juan 20:17). 

La duda es nuestra gran compañera durante largo tiempo de nuestra existencia. 
No sé hasta qué punto somos conscientes de que según creemos o dejamos de creer en la prolongación de nuestra vida, nos marca el día a día cotidiano. 
Desde quien espera que todo se le resuelva cuando llegue al otro lado (cielo, paraíso, nirvana...), viviendo en la apatía. 
Quien apura cada instante pensando en la “opresión” de un ataúd; acaparando “riquezas”; refugiándose tras un bunquer

SIN ENEMIGOS


La expansión de nuestra conciencia se nos presenta en el día a día como una gran oportunidad. Partimos sin principio ligeros de equipaje adquiriendo experiencia a través de nuestra fusión con los diferentes estados de la materia, sublimándola, fusionándola, con nuevos elementos, con lo más preciado de nuestro conocimiento: el Amor. Llegamos a saber entonces que cualquier lugar del universo que habitemos es en sí ser uno con el Universo. Somos entonces co-creador...es conscientes de la Vida. Cualquier átomo, célula, molécula… estrella, son parte integrante de nuestro ser infinito. La dualidad, la ilusión, es ya aparente, pues no estamos separados de nada ni de nadie y aun así nos sumergimos en ella llevando un “nuevo” elemento: luz, al Uno, al Padre, que nos habita. Y la Hermandad se convierte en nuestra huella allá por donde nuestros pies nos lleven. Ya no hay enemigos, es sólo la ilusión de la separatividad: tú no eres sólo tú, eres yo y, yo soy también tú y nos convertimos en NOSOTROS.

Ángel Hache

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