Las palabras se las lleva el viento, su esencia permanece hasta que te liberas y ya nada te ata

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EL RÍO



Le preguntó el discípulo al maestro: “¿Cuándo alcanzaré tu sabiduría? Ambos hemos nacido a la vez, vivido en la misma aldea, andado las mismas sendas, abandonado una vida placentera a cambio de convertirnos en mendigos. ¿Dónde me quedé rezagado?”

El maestro le contestó: “No soy tu maestro. Soy, como tú, un viajero, un peregrino, en busca de la verdad. Es cierto que nuestras vidas han sido paralelas. Los dos decidimos el mismo día salir rumbo a lo desconocido. Hemos escuchado las enseñanzas de Buda en boca de grandes hombres y practicado éstas según nuestra comprensión durante años. Siempre me has visto como a un hermano mayor. Te he tendido la mano cuando flaqueabas. En la enfermedad te he cuidado. Abrigado cuando tenías frío. En cierto modo me he hecho responsable de ti. Todo ello me ha enseñado que la práctica budista está siempre ante nosotros, a nuestra disposición. Tú sí has sido un verdadero maestro para mí. No estoy ni un paso por delante de ti, ambos somos las dos orillas de un mismo río: desde un lado queremos llegar al otro, cuando la liberación, la iluminación, es convertirse en el mismo río. Esto es lo que me has enseñado: tú y yo somos un solo ser con dos ojos para ver”.


Ángel Hache

VIDA-MUERTE UNA UNIDAD INDISOLUBLE (Dokusho Villalba)



Ponencia de Dokusho Villalba: “Vida-muerte, una unidad indisoluble” en la VII JORNADAS SOBRE ELABORACIÓN DEL DUELO (TALITHA)

                                  23 y 24 de marzo 2012, Albacete

     
Presentación de Dokusho Villalba, a cargo de Rosa Valles, secretaria de Talitha
                    
Francisco Villalba es el nombre original del maestro Dokusho, palabra japonesa que significa “Luz propia”.
Nació hace 56 años en Utrera, un pueblo de Sevilla.
Es un andaluz de pura cepa, como solemos decir; sus abuelos maternos fueron originarios de Olvera, un pueblo de Cádiz. Su abuelo Rodrigo fue un líder campesino que perdió la vida luchando por la República, entonces fue cuando su abuela Josefa decidió viajar hasta Utrera donde dio a luz a María, su madre, quien se convierte en una joven y conoce a Antonio, el pequeño de cuatro hijos de un matrimonio de arrieros, Gracia y Francisco, su abuela y abuelo paterno, de quien lleva su nombre.

Seguramente sus padres María y Antonio, hijos de la postguerra y jornaleros infatigables, nunca hubiesen podido imaginar que uno de sus hijos, Francisco, al que con gran esfuerzo habían podido darle la educación que ellos nunca tuvieron, en un colegio de Salesianos, llegaría a ser un maestro budista Zen, en lugar de mecánico de coches, como ellos habían pensado. Pero el destino tenía reservado otro plan para él, y un día mientras estaba cursando segundo curso de magisterio, asistió por casualidad a una conferencia sobre Budismo Zen, y quedó tan impresionado que decidió abandonar su tierra natal, para viajar hasta París y emprender un camino totalmente distinto del que había llevado hasta entonces.
Allí fue ordenado monje Zen por

KAIKEYI Y BUDA


Después de la Iluminación, caminando, Buda llegó a un poblado. Se le acercaron muchas niñas y niños cantando y gritando. Él, les tendió sus manos, sin embargo, se percató que una niña permanecía sentada sobre una rama de un boj, impasible ante el griterío de los niños.

Buda, siguió andando. Unos pocos pasos más, al llegar a la plaza se sentó y con Él todas las niñas y niños. Todos ellos permanecían expectantes en silencio

LA LUZ Y LA CAVERNA



El maestro dialogaba con uno de sus discípulos que antaño ansiaba alcanzar la iluminación.
–Busca la luz y la luz te encontrará –le repetía una y otra vez–. Si deseas la iluminación vuelve a la caverna de donde saliste, habla a tus congéneres de la nueva percepción que has adquirido: la vista.
–Maestro, si mis ojos ya veían antes.
–¿Veías o creías ver? Tus ojos se acostumbraron a la oscuridad, aun así no eras capaz de percibir otros matices, faltaba luz. Tu vida era gris al igual que la de los demás. Ahora has visto colores que ni imaginabas en tus mejores sueños. Has visto una estrella brillar donde

WESAK



  Nuestros cansados cuerpos se posaron en la nieve, sobre una roca. Ante nuestros ojos una  panorámica inigualable. Nos aquietamos contemplando tan sublime belleza dejándonos impregnar de la energía del lugar.

  Meryem pensó en alto:
  —Al mismo tiempo, en otro lugar similar, una ceremonia está a punto de comenzar.
  —Así es  —le confirmé—, un lugar que no aparece en los mapas y sin embargo tan real como en el que nos encontramos.

  Y continué:
  —Un valle donde se dan cita en el plenilunio de Tauro aquellos que expresan en su fuero interno la voluntad enfocada al desarrollo espiritual del ser humano; al despertar de la conciencia para toda la humanidad; al encuentro con el maestro que hay dentro y fuera de uno: La Ceremonia de Wesak.

EL SER



La espiritualidad es nuestra esencia, 
es un germen que dormita y necesita de nuestro calor para despertar. 
Solamente abonando con amor nos convertimos 
en el SER ESPIRITUAL. 

Ángel Hache

LA MUERTE NO ES EL FINAL

“Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios”. (Juan 20:17). 

La duda es nuestra gran compañera durante largo tiempo de nuestra existencia. 
No sé hasta qué punto somos conscientes de que según creemos o dejamos de creer en la prolongación de nuestra vida, nos marca el día a día cotidiano. 
Desde quien espera que todo se le resuelva cuando llegue al otro lado (cielo, paraíso, nirvana...), viviendo en la apatía. 
Quien apura cada instante pensando en la “opresión” de un ataúd; acaparando “riquezas”; refugiándose tras un bunquer

EN PAZ


EN PAZ


Nada deseas, nada deseo.
Sólo sentimos la vida fluir alrededor nuestro.
La Luz de la Vida se acerca y penetra por cada poro de nuestra piel....

Vivifica cada célula de nuestros cuerpos.
Nuestras almas se sienten despiertas como nunca antes lo estuvieron.


Y un deseo

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