
Decía el rey necio al sabio:
"Tengo el poder de decidir tu futuro,
que vivas o mueras, liberarte o que sigas en prisión.
¡Dime cuál es tu poder!"
El sabio se mantuvo paciente y en silencio.
Sus manos permanecían atadas con grilletes.
Sólo una mirada compasiva hacia

