Las palabras se las lleva el viento, su esencia permanece hasta que te liberas y ya nada te ata

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VIENTO



¿Dónde estás humanidad?
¿Dónde los perros sin rabo?
¿Dónde los niños con infancia robada?
¿Dónde los justos con maletín y corbata?
¿Dónde mi padre y madre, enterrados en vida?
¿Dónde estás alma desgarrada?

Antes del alba te levantas maquinalmente,
un día y otro también.
Vas y vienes, vienes y vas.
Comienzas adolescente y acabas con el pelo cano,
un día y otro también.
Yendo y viniendo sin saber por qué.

Un día la parca llama a tu puerta,
no te levantas.
No por vaguedad.
Tu cuerpo enjuto, gastado, no puede más.
¡Empuja! ¡Abierta está!
¡Pasa hermana muerte y llévame al más allá,
donde encuentre una hogaza y un poco de paz!

¿Dónde estás humanidad? 
Te perdí la pista en la pubertad
cuando supe que mi sangre me la robaban sin más.
¿Cuál mi delito?
¿Nacer paria y crecer esclavo en el más acá?
Esclavo, paria… ¡Qué más da!
Tus palabras ya no me dañan.
¿Y tú quién eres, mi dueño?
¡Iluso!
Soy libre.
Viento sin cuerpo ni alma.
Voy de allá para acá.
Y tú, dueño de nada,
anclado con monedas de oro y nada más.
¡Adiós! 
¡Hasta nunca!
Me voy, 
tú te quedas acá,
en este reino de humo,
ilusión…
y nada más.


Ángel Hache


EN LA BOCA DEL LOBO



Soy curioso. Me gusta asomarme a la ventana, mirar el horizonte y cuestionarme si hay algo más allá de éste. Así que suelo saltar por la ventana, aunque hay una puerta que suele ser más cómoda para salir de casa, serán los genes o quién sabe.
Cuando emprendo la ruta sin marcar de antemano me encuentro que hay bifurcaciones, preguntas que me hago y aparentemente me desvían del destino marcado… ¿o quizás es este el verdadero destino? Ni sé ni quiero saber.
Resulta que, aunque con recelo, me acerco a callejones oscuros a ver qué hay en ellos. Silenciosos, enigmáticos, inquietantes… Me gusta el peligro, desobedecer las señales de prohibición, los avisos de ¡cuidado!
Sé que me meteré en problemas, posiblemente innecesarios. La verdad es que ya me ha ocurrido, no una, sino infinidad de veces. Y me preguntaba, y aún lo hago, si merece la pena salirse de la línea marcada. Si no fuera por estas decisiones, hoy no sería quien soy. Y no me refiero a un nombre, sino a alguien que siente que merece la pena vivir, a pesar de todos los sinsabores del camino emprendido el día que decidí salir por la ventana por primera vez.
Me he metido “en la boca del lobo” sabiendo que saldría malherido, tocado y posiblemente hundido. He seguido mi intuición, las señales que sentía que me decían “por aquí”. ¿Eran verdaderas señales o mi ego que quería inflarse? Mi ignorancia de la vida es mi motor. Normalmente, tiempo después, he descubierto quién me movía en unas y otras ocasiones, qué señales eran auténticas y cuales no. Y descubrí que todas partían de una misma fuente, que no había ninguna dualidad. Que al otro lado del horizonte, en los callejones, en la boca del lobo…, en la luz y en la oscuridad e incluso en la tranquilidad del hogar, la respuesta estaba ahí, siempre ante mí donde quiera que me hallara.
Hay quienes pregonan que somos corderos a merced de lobos hambrientos, que hay que convertirse en lobo. Lo siento, me niego, como me niego a dejar que el destino marque mi vida. Seguiré marcando mis días y mis noches, mis mejores y peores momentos. Seguiré metiéndome en la boca del lobo, no para salvar a nada ni a nadie, sino para terminar de conocer al enemigo que vive dentro de mí mimetizado en el lobo hambriento que tengo delante.
Considero que no hay errores en las decisiones tomadas, todas nos acaban trayendo las respuestas a las preguntas que nos hacemos  lo largo de nuestra vida.

Ángel Hache


UN REGALO



Quizás no sepamos de dónde venimos ni a dónde vamos, 
ya parece un largo camino recorrido y aún más el que nos queda por recorrer.

Construirse a sí mismo no es nada fácil.
Unas veces la senda parece un paseo por un vergel 
y otras sólo conseguimos dar un paso tras un esfuerzo titánico 
y sin saber si ha merecido la pena tal sacrificio.
Mas cuando damos el paso, 
éste nos abre las puertas en que vemos el siguiente a dar, 
entonces la esperanza se convierte en algo real y tangible
y podemos decir que sí,
todo esfuerzo no ha sido en vano.

La vida es un regalo, más un regalo que se gana a pulso.
Cuando nos resistimos a crecer, 
queremos permanecer reteniendo aquello que nos da un sentido a la vida 
y todo lo que nos va bien.
Y deseamos dar un gran salto hacia adelante, 
o peor, 
hacia atrás 
cuando el viento no va a nuestro favor,
pero el pasado… ya no vuelve.
Sólo nos queda un camino: crecer. 

Nos sentimos empujados por los acontecimientos, 
o eso es lo que creemos, 
cuando en realidad somos nosotros quienes los creamos, 
unas veces por nuestra dejadez y otras por nuestro ímpetu.
Siempre ante nosotros se abren diferentes posibilidades
y la última palabra es la nuestra,
también nuestra responsabilidad.

Nadie decide por ti si no quieres.


Ángel Hache

COMO EL JUNCO



No seas duro contigo, ni demasiado blando. 
Sé como el junco,
que aun mecido por el viento 
sabe encontrar la flexibilidad justa
para seguir en pie.


Ángel Hache

LAS OLAS


Cuando las olas impulsadas por el viento
se acercan a tu vida 
e intentan tragarte,
de nada te sirve salir corriendo.
Si ya las ves en la lejanía,
ya es tarde,
te alcanzarán igual.

¿O no?

Tan solo un milagro es capaz de detener las olas.
No dejes que lo que aparenta que va a ocurrir,
te paralice y se instale en tu mente,
si lo haces ya te han alcanzado las olas.

Da una oportunidad a que el milagro se produzca.
La Vida es un milagro permanente,
deja que se instale en ti 
y convierta el oleaje en una balsa
de agua que acaricie tus pies.

Escribe tu futuro, 
no dejes que nadie te inmovilice.
El milagro se produce 
y lo imposible es una realidad.


Ángel Hache

HACIA MÍ MISMO



Decisiones cruciales en la vida no todos los días se toman,
menos mal, 
demasiadas tensiones, 
pero cuando llega el momento
no hay que darles la espalda y mirar a otro lado.

Todo el camino recorrido hasta aquí,
mirarlo da vértigo.
Cuánto esfuerzo ha supuesto ascender sólo unos metros 
desde aquel día en que partimos,
ese día en que nuestros padres tomaron otra decisión crucial:
¡que naciéramos¡

A partir de ahí,
 unas veces acompañados y otras en soledad frente al mundo
tomamos decisiones, 
cada vez más conscientemente de las consecuencias y 
responsabilidades que contraerían.

Las circunstancias empujan en la mayor parte de las veces a decidir.
Nos sentimos arrastrados por una corriente,
 mas no tenemos el control,
¿o sí ?

¿Quién controla mi vida?
Soy yo
quien tiene la última palabra.
Las circunstancias condicionan pero no determinan.

Acertada o desacertadamente he ido ascendiendo,
unas veces por caminos ya trillados por otros. 
Y otras, 
como las cabras, 
saltando de piedra en piedra,
 arriesgándolo todo.
La cima es aún lejana,
pero real en mi horizonte.

No temo, 
está ya grabado en mi mente con letras de fuego:
“La vida no es temor sino Amor”.
Mas este Amor lleva a veces a tomar decisiones cruciales
 con consecuencias no deseadas y
aún menos comprendidas.
Miro atrás y veo que quien me ha ayudado a llegar hasta aquí 
ha sido este Amor.
Él me guía y me lleva de la mano.
Confío en Él,
porque aprendí a confiar en mí.

Solamente tengo mis manos y la fuerza de mi corazón.
La vida es descubrir quiénes somos en realidad.
El dolor, 
el sufrimiento, 
no son más que una mera ilusión.
 Sí, parece eterna a veces,
 mas igual que llega se va,
la estela que deja se diluye en la nada.

Ahora me siento sobre una piedra, 
a respirar y contemplar el camino andado
 y el que me queda por recorrer.
Un instante más y me levanto,
tomo mi bastón de peregrino y sigo ascendiendo…
hacia el infinito, 
hacia mí mismo.


Ángel Hache


COMO TRATAS A OTROS


DESDE NIÑOS


Desde niños nos están programando para que aceptemos un mundo donde cada uno tenemos un papel secundario, donde todo ya está realizado y lo único que nos queda es ocupar el lugar destinado a cada uno en la cadena de producción del producto que nos atará de por vida. Desde niños vemos en televisión dibujos animados, creados especialmente para nosotros, donde la violencia es normal, donde la guerra es consecuencia lógica y la competición el mejor modo de autoafirmarnos como seres realizados. 

Nunca me gustó el sistema educativo imperante. Nunca quise aprender de memoria la lista de los reyes godos.  Quise crear con mis manos pero  me lo impedían diciendo: “No te salgas de la fila”, “la vida es así y hay que aceptarla tal y como viene”. Me negué y conseguí salir de la fila, no sin grandes sacrificios, mi ego estaba muy bien programado ante una tentativa de fuga. No sabía muy bien hacia dónde ir, pero si sabía que no debía volver atrás. Supe que había muchas y muchos que estaban en la misma tesitura y nos dimos cuenta, no sin errar en más de una ocasión, que debíamos abrir un camino donde nunca nadie antes había transitado.  Y al andar nos dimos cuenta que había huellas que surgían de la nada, aparentemente, eran de quienes antes que nosotros “se salieron de la fila”. Supimos que la soledad era otro de los “virus” que nos habían inoculado. Hoy somos conscientes que formamos parte de una familia en la que todos somos HERMANAS Y HERMANOS. En la que tú eres también protagonista.

Ángel Hache

LA ROSA


Si una puerta se cierra, 
otra se abre. 
Si te rechazan, 
sigue caminando... 
hasta que te conviertas en el mismo camino.
Con tu entrega al amor incondicional haces posible lo imposible.
Verás más allá de las apariencias. 
Llegarás hasta el espíritu oculto en cada ser 
que tímidamente intenta dejarse ver. 
El fin desde el principio es ya una realidad.
La rosa se muestra en todo su esplendor.

Una puerta se abre…



Ángel Hache

SIN BATALLAS



No hay más batallas, ni más guerras que ganar. Deberíamos desterrar de nuestro léxico estas palabras. Sólo hay desarrollo, crecimiento, evolución, alianza… fusión.  Nadie es nuestro enemigo. Todo aquello que nos recuerde que hay otro fuera de uno; que yo soy mejor que tú; que he llegado antes; que soy más inteligente que tú; que soy un privilegiado; un elegido… deberíamos olvidarlo y disolverlo en la nada. 

 Somos seres únicos, cada uno con un objetivo en cada momento muy particular que hemos de descubrir. Somos un organismo, dentro de otro organismo que está dentro de otro organismo… Podemos cuando así lo deseemos SER CONSCIENTES del Organismo Total, estemos en la “porción” que estemos,  y vivir a partir de ese instante la Vida con conocimiento y mucho más importante, con Amor.


Ángel Hache

LOS APESTADOS



Vivimos  en un tiempo midiéndolo cronológicamente entorno a un personaje histórico. Si das unos pasos por la Tierra verás que otros como tú, como yo, tienen otra vara de medir, otro personaje histórico. Los calendarios se basan en los movimientos estelares basados en los ciclos de la Luna o el Sol. Los errores en calendarios pasados se han ido corrigiendo acercándose más a una realidad más objetiva.

A MIS HERMANOS



Al parecer me quedan “dos días” –me lo dijo un ángel–, no sé si es mucho o poco tiempo y, ya que no es posible un encuentro físico, quiero que sepáis que a pesar de lo vivido, mi alma sigue preguntándose por qué hemos llegado a esta situación de silencio y alejamiento.

Nacimos en el seno de una familia que se estaba construyendo sobre los escombros de una guerra civil. Crecimos con el hambre llamando a la puerta, nuestros padres hicieron lo que pudieron y supieron, ni tú ni yo tenemos capacidad para juzgarlos –tendríamos que estar en sus pieles para saberlo y no es el caso–. Posiblemente no hayamos cometido los mismos errores, ni acertado en lo que ellos sí supieron.

LA SEÑAL



¿Dónde está esa señal que te lleva donde la felicidad reside?
La señal llega cuando sientes una caricia en tu alma.

Y te preguntarás: ¿dónde está ubicada el alma?
En cada célula de tu cuerpo está,
en cada poro de tu piel,
en tu más recóndito pensamiento,
en el sentimiento más sublime

ALGO QUE APRENDER


Lejos de influencias, dónde sólo debía escuchar en el silencio a mi corazón, los latidos me susurran que sólo los humildes saben, los demás andamos perdidos en las miasmas de la mente. Y digo "andamos" porque soy uno de tantos que buscan; aunque intuyo que no hay nada que buscar, sólo ser, vivir cada instante como vive una flor, sin preguntas: solamente agradeciendo. No pretendo nada más. No soy un ser humilde, aún tengo mucho que aprender. Intento cada día hacerlo un poco mejor, no siempre lo consigo. También sé del Amor que Él (Cristo) es capaz, y quisiera con toda mi alma estar a la altura y responder a su llamada. Sé que he de seguir con pequeños pasos y esta vida sencilla y alcanzar a ser una sola Voluntad.
Sólo soy un pequeño átomo de vida entre infinitos átomos que se dispersan, se buscan, se encuentran y  siguiendo un camino que no está trazado de antemano. Soy parte de la vida jugando a vivir.

Ángel Hache

ABRIRSE AL AMOR


Abrirse al Amor,
es abrir las alas y 
comenzar el vuelo de regreso al Hogar,
mas éste es imposible en soledad.
 
El regreso sólo es posible
cuando miras a tu alrededor,
ves que están todos aquellos a quienes amas...
y quienes rechazas.


Ángel Hache

¡ESTOY VIVA! ¡ESTOY VIVO!


Tu corazón desgarrado,
miedo a soltar amarras.
¿Por qué te aferras tanto a los muertos y desprecias la vida?
¿Qué tiene el pasado que te impide avanzar?
¿Cuál es su poder?
Difícil aceptar la realidad
cuando los fantasmas no te abandonan.
No, el pasado no vuelve, déjale descansar en paz.
No vives, no dejas vivir,
No ates, no te ates,
No encadenes, no te encadenes.
No es tarde, nunca es tarde para empezar a sentir.
Deja que los muertos reposen en paz y comienza a vivir.
¿Qué ves mirando atrás que te impida sonreír?
No, no mires atrás,
es sólo un fantasma,
con él sólo te espera…
soledad.
Abre tu alma destrozada,
deja que la vida se instale en ella,
ámate como nunca te has amado.
Dilo en alto:
¡Estoy viva! ¡Estoy vivo!


Ángel Hache

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