Miramos al futuro con
incertidumbre, como a una nebulosa que no deja ver qué contiene. Pero el futuro
no es más que un proyecto, un sueño, un deseo, una ilusión… por cristalizar.
Hay quienes se esfuerzan por quitarnos el futuro, creando el desánimo, el
desaliento, la aceptación de un destino ya escrito de antemano en el que nada tenemos
que hacer, sólo aceptarlo, sin más. Unos pocos manejan nuestras vidas a su
antojo desde que abrimos nuestros ojos por primera vez, o eso quieren que creamos.
Han establecido un sistema de vida, de pensamiento, de actuación, donde el “pez
grande se come al chico”; ser el primero es tener éxito e ir detrás ser un
fracasado; “has nacido para ser obediente”; “no seas creativo, ya está todo
inventado”; la función de la mujer es tener, criar, hijos y servir al hombre, su
“protector”…
Hay quienes nos roban el
presente, alimentándose