Las palabras se las lleva el viento, su esencia permanece hasta que te liberas y ya nada te ata

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DIEZ Y SIETE



Te alcanzo,
cual neblina ante mí.
Entro en ti,
todo lo abarcas.
No veo,
más en ti siento vivo cada poro de mi piel.
Llenas con tu contenido mi ser,
antes y después,
siempre existiendo.
Me expando por infinitos mundos de luz,
en una espiral sin principio ni fin.
Me siento aquí y allá,
ante ti,
cuál ave libre de volar donde quiera.
Nada se esconde a tu pensamiento,
eres todo,
soy todo contigo.

Uno, dos, tres… “diez y siete”.
Donde me sitúas anhelo llevarte.
Déjame ser… siempre,
aprender,
dudar,
sentir…, 
amar tus infinitos universos.
Habitarlos.
 Destruirlos.
Recrearlos.
Disfrutar el instante infinito 
envuelto en tu bruma de amor eterno.

Llegar al Siete, 
regalo de tu amor y mi esfuerzo,
hermosa corona de tu luz.
Después, 
donde el Viento me lleve, 
alcanzar la savia del Diez,
 el Todo y la Nada.
Y unirlos en melodiosa aventura en el ocho, 
puerta al Infinito.
Déjame sentir el “diez y siete”.


Ángel Hache


CREO EN TI



No sabría por dónde empezar, ni siquiera es importante… sólo dejar que mis dedos sigan tecleando lo que mi ser está emitiendo.

 Soy mi propio instrumento: en mí se aglutina desde el “director” hasta el último “operario”. Pero no sabría distinguir a uno del otro, pues andan de un lado a otro de este cuerpo. Digo “cuerpo” por darle un nombre a algo que escapa a mi propia imaginación, pues tan pronto “siento” los pies en contacto con la tierra, como percibo cómo mi mente deja a un lado este cuerpo de carne y hueso para expandirse sin forma definida perdiéndose en alguna dimensión desconocida para este simple mortal. 

EL VIENTO HABLÓ



Tanto tiempo sintiendo tu ausencia. Me sentaba, meditabundo, mi mirada perdida en el horizonte, esperando…
Pasaba los días, los años, y tú no aparecías.
Cada día, sentado en la misma piedra, seguí, confiando que tu silueta se acercaría a la mía.
¡Me faltas tú! ¡Lo gritaba al viento!
Y el viento habló…

Fue en el callejón del Gato, una tarde de otoño en la vieja villa, donde te vi… Los dos entramos en él al mismo tiempo, ambos desde el lado opuesto, como sus espejos, como fue nuestra vida hasta ese instante. Tu vestido azabache mecido por el viento atrajo mi atención, mas fueron tus ojos verdes y tu sonrisa al cruzarnos la que te delató… ¡Eras tú, siempre tú!
Me miraste como sólo el amor sabe hacer. 
Mi alma me lo decía… Te reconocí y el fuego de tu cabello lo confirmó. Tu alma te lo dijo también.

Al alba de un nuevo día ya nada era igual que ayer. 
Nuestras manos se enlazaron para nunca más soltarse.

La piedra de mis confidencias, hoy, permanece vacía…


Ángel Hache

EN EL TELAR



Tejemos con diferentes hilos. 
Con todos ellos, 
entrecruzados de un modo 
que solamente nosotros sabemos, 
formamos un precioso y único tejido... 
Es lo que hacemos entre todas y todos.


Ángel Hache

GRACIAS, HIJO


Mediodía.
Sentados a la mesa, mi madre nos miraba queriendo sonreír mas no pudo.
Sin decir una sola palabra posó el puchero, un cazo colmado de caldo se paseó entre los platos dejando caer unas pocas lentejas.
A cada uno de mis hermanos le ofreció un pedazo de pan.

Nos miramos sin atrevernos a decir palabra, pero me decidí:
–¡Mamá!, ¿por qué tan poca comida?
–Vuestro padre salió a buscar trabajo y comida, todavía no ha vuelto y es todo cuanto tenemos.
–¡Mamá, pero si papá está trabajando!
–Le despidieron tras duros años de trabajo. Seis meses sin cobrar su sueldo y se han acabado todos los ahorros. Ni siquiera podemos pagar la hipoteca de esta sencilla casa. Sale todos los días a la misma hora para que no os deis cuenta y porque se hunde si se queda en casa.
–¿Nos van a echar a la calle como a los vecinos?
–Espero que no, que ocurra un milagro.

UN SUEÑO


Tuve un sueño:

Un viejo mundo invadido por el odio y las guerras.
Sobre una loma, un vaquero. Otra loma, un indio. (Expresión de los eternos adversarios).

Tras una larga caminata distinguimos unas cumbres montañosas, nevadas, una ciudadela amurallada entre éstas y nosotros. Nos acercamos, nadie nos impide la entrada a través de un gran portón. Al otro lado, diferentes personas caminan con determinación cubiertos por sencillas túnicas

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