El maestro dialogaba con uno de sus discípulos que antaño
ansiaba alcanzar la iluminación.
–Busca la luz y la luz te encontrará –le repetía una y otra
vez–. Si deseas la iluminación vuelve a la caverna de donde saliste, habla a
tus congéneres de la nueva percepción que has adquirido: la vista.
–Maestro, si mis ojos ya veían
antes.
–¿Veías o creías ver? Tus ojos se
acostumbraron a la oscuridad, aun así no eras capaz de percibir otros matices,
faltaba luz. Tu vida era gris al igual que la de los demás. Ahora has visto
colores que ni imaginabas en tus mejores sueños. Has visto una estrella brillar
donde





