Las palabras se las lleva el viento, su esencia permanece hasta que te liberas y ya nada te ata

NUNCA MÁS



Luce el sol.
Amaneció,
tras una larga noche de dudas,
temores,
recuerdos, 
pasiones, 
tristezas, 
alegrías.

Lo pasaste mal. 
Te avisé:
 “Nunca dejes de confiar”. 
Creer que la felicidad existe no es una locura, 
la locura es estar cuerdo todo el día.

Otra vez tu mente te la jugó y quiso que sufrieras,
toma las riendas y deja que brille con luz propia tu alma.
Está deseando abrazarte y decirte:
“¡ya era hora!, ¡bienvenida a la Vida!”

Que las leyes del pasado ya no te gobiernen nunca más.
El presente es la ley del Amor,
la noche quedó atrás.
No más miedos.
¡Nunca más! 
                                             


Ángel Hache

9 KHAI. SOY FLUJO


El río es flujo continuo de agua,
el agua que no fluye no es río.
El mar es flujo constante de agua,
el agua que no fluye no es mar.
La nube es flujo incesante de vapor de agua,
el vapor de agua que no fluye no es nube.

Soy el río, el mar, la nube… Agua.
Soy flujo.
Soy Khai.


Ángel Hache

EL ERMITAÑO




Después de una larga caminata llegó Bernardo a la cueva donde se encontraba el ermitaño. Llevaba consigo el alimento que éste necesitaba para dos semanas. Nadie más se acercaba allí, apartado de cualquier camino. Muy pocos conocían el acceso a este recóndito lugar, sólo los monjes del monasterio al que pertenecía sabían de su existencia.

 Desde la entrada se divisaba el valle. El Sol lucía en su cenit y el calor era agobiante. Gracias a los árboles que casi ocultaban el acceso se hacía soportable. Las rocas reflejaban el calor como si de fuego se tratase.

MI ESTACIÓN



Con mi bastón, ligero de equipaje. Sin mapa ni guía.
Sin trayecto trazado voy  caminando.

El día llegando a su fin.
El cansancio haciendo mella.
A la vera del camino me siento.
Parada forzada.

Una bandada de pájaros guiados por las estrellas sigue su rumbo.
Conocen su ruta para subsistir. Las estaciones sus vidas van marcando.
La primavera florecida, el verano reluciente, el otoño dorado, el invierno gélido.

Así, cavilando, el sueño me va venciendo.
El Sol emerge.
Me levanto, doy unos pasos y sigo caminando.
Y me voy preguntando…
¿Cuál estación marca mi tiempo?
Qué importa,
ni el futuro ni el pasado...
Sólo sigo la estela de los pájaros.


Ángel Hache

8 KHAI. EL OTRO



No soy diferente a mí,
nada hay fuera de mí.
Si percibo algo,
si toco,
si siento,
si pienso,
si deseo,
es porque está en mí.

El “otro” no es real,
soy Yo,
Khai.


 Ángel Hache

¿QUIÉN SOY?



Entre tú y yo:

Un cristiano me dice que soy budista. El budista me califica de agnóstico. El agnóstico se reafirma en que soy ateo y éste que soy un místico. El místico me califica de científico, éste que soy espiritualista. El espiritualista que soy musulmán, éste que soy judío. El judío que soy jainista, éste que soy hinduista. El hinduista que soy taoísta, éste que…

–¿Pero tú qué eres?

–No soy “qué”, sino “quién”. Cuando sepas quién eres tú, sabrás quién soy yo.


Ángel Hache

7 KHAI. MI CUERPO ES UNO CONMIGO


Yo soy,
y mi mente coordina  mis emanaciones,
en ellas resido.

Así como mi cuerpo es uno conmigo,
yo soy uno con él.

Diferentes funciones cumple según mi propósito.
Si le digo a mi mano a través del pensamiento que me alcance un objeto,
ésta ejecuta mi mandato con diligencia,
pues ella y yo no somos diferentes.
Si le digo a mis piernas que se muevan,
ellas lo hacen sin objeciones,
pues ellas y yo somos lo mismo.
Acatamos  porque nos sabemos un cuerpo, una sola voluntad.
Desean lo que yo deseo: ejecutar mi voluntad, la suya.
Mi cuerpo es Khai.
Mi mente es Khai.
Yo soy Khai.


Ángel Hache

LA NOTA


 Miré a mi alrededor, la estación estaba repleta de gente, era un día clave del año: nochevieja. Muchos encuentros y despedidas, alegrías y tristezas. Ramos de rosas para la novia que desde el último permiso el militar no vio. Besos que nunca acaban al marido que el destino le hizo marinero, seis meses de ausencia son demasiado, a los que ninguno de ellos se acaba de acostumbrar. El grupo de estudiantes ansiosos de disfrutar de las pistas de esquí y de alguna noche loca en la discoteca. Un turista asiático un tanto despistado fotografiando a los limpiadores del andén, confundiéndoles con Dios sabe quién.

6 KHAI. TODO TU SER ES CAMBIO


Khai rompe las barreras de tus limitaciones constantemente,
pues es tu deseo crecer en consciencia de quién eres.
Por lo tanto cada instante mueres y renaces,
estás cambiando constantemente.

Todo tu ser es cambio
y es Khai quien permanece inalterable en cada momento,
 aún en el cambio.
Khai y tú no sois independientes,
dos entidades separadas;
eso es sólo una entelequia,
una tela de araña tejida a través del tiempo por tu mente
para detentar el poder sobre ti.
Tu mente es tu instrumento,
Khai eres tú.

Khai hoy tiene tu nombre…
 tu rostro,
tus experiencias de vida.
Pero tu nombre y rostro cambiarán
y tus vivencias aumentarán y es en Khai donde permanecen.
Donde tú permaneces,
pues recuerda que eres Khai.
Khai y tú,
Uno.


Ángel Hache

5 KHAI. LA INTUICIÓN


Intuyo que no estoy solo,
que me acompañas en cada pensamiento,
en cada sentimiento
y en todo lo que hago.
Pero no,
no estoy hablando de alguien extraño,
ni ajeno.
No hablo de un dios,
un espíritu,
un alma inalcanzable.

No, no quiero más proyectos,
ni quimeras,
ni paraísos perdidos o encontrados.
Se acabó la búsqueda;
el encuentro casual en un sueño,
en una sonrisa,
un grito,
una palabra,
una esperanza,
una intuición,
una certeza.
No quiero seguir la búsqueda...
porque ya te he encontrado.

Hablo de ti,
de NOSOTROS,
del ser que ES.
Hablo de la REALIDAD.
De UNO y el misterio de la multiplicidad.
Siempre SOMOS,
PRESENTE,
sin más.

Se acabó el misterio,
nada permanece oculto eternamente,
ni TÚ…
Khai.



Ángel Hache





EL MANANTIAL



Bebí de muchas fuentes, todas saciaron mi sed durante un tiempo. Mas seguí teniendo sed. ¿Es posible encontrar un manantial del que beber en cualquier momento? –Me pregunté.
Como cada noche dormí y soñé… Mi cuerpo entraba en el mar, sentí cómo el agua rozaba mi piel. Ésta se erizó debido a la baja temperatura, tanto que comencé a temblar. Vibraba todo mi ser de tal manera que ya no veía mis manos ni mis pies… Todo fue disolviéndose como la sal en un vaso de agua. Entonces me di cuenta que seguía pensando, sintiendo, viendo, pero ya no era yo, sino “otro yo” constituido por… ¡agua! ¡Yo era agua! Soy el mar.
Desperté.
Comprendí que ya no tendría sed nunca más.

Ángel Hache

MADRE TIERRA



Madre Tierra, gracias.
Por acogerme.
Darme calor,
alimento.
Llevarme de la mano.
Enseñarme los confines de tu ser.
Pisar tu suelo.
Volar en tu cielo.
Mecerme en tus aguas.
Vivir en tus entrañas y
darme herman@s.

Gracias por hablarme de mi Padre,
con susurros,
con el mayor afecto posible.
Y con una sonrisa,
desearnos con amor que tengamos un buen viaje,
y que el encuentro
con nuestro Padre
sea dichoso.


Ángel Hache

4 KHAI. PARAR EL TIEMPO



A Khai le encuentras no sólo en el silencio interior,
alejándote del mundanal ruido.
Va contigo donde tú vas,
en el autobús,
paseando por la calle,
en las prisas por llegar a tiempo a tu cita con la cotidianeidad.
Le puedes apreciar ahí,
pues Khai está tras el pensamiento y el sentimiento que te acompaña siempre.

En tus actos:
Si estás con estrés,
te muestra cómo dominarlo.
Si la confusión te agobia,
te despeja y percibes con claridad.
Solamente has de parar el tiempo un instante en medio del tumulto y
dejar que Khai tome el control
y recuerda,
que Khai eres tú.

Respiras, pero ¿cuántas veces eres consciente de ello?
Para un instante, escucha y siente tu cuerpo,
puedes hacerlo siempre que lo necesites y Khai entonces aparece.
Toma el control en todo acto del día,
sólo has de parar el tiempo.
No lo olvidarás,
pues Khai constantemente te está recordando que todo es ahora.


Ángel Hache

3 KHAI. UN SER LIBRE


3 KHAI. UN SER LIBRE

Khai es un estado de ser,
que no te aleja de la realidad cotidiana.
Te sumerge en ella con una visión totalmente diferente,
donde la importancia no reside en salir airoso de las situaciones que estás viviendo,
sino en la actitud  que tienes ante cada realidad en que te hallas.

Aprendes de tus reacciones mentales y emocionales
y sabes quién tiene el control de ellas
y
entonces elijes si deseas seguir siendo su prisionero
o liberarte y ser tu dueño.

Si deseas esto último,
 entonces,
la personalidad que se manifiesta ya no va deseando nada para sí,
se convierte en instrumento de Khai.
Y Khai poco a poco se va uniendo con la personalidad
creada por él,
por ti.
 Y tú te conviertes en un ser libre,
en Khai.



Ángel Hache

2 KHAI. ENTRA EN EL SILENCIO


2 KHAI. ENTRA EN EL SILENCIO

¿Deseas encontrarle?

Ten unos minutos para ti,
pues nadie puede darte ni regalarte a Khai,
sólo tú puedes descubrirle.

Entra en el SILENCIO.

Relaja, aquieta tu cuerpo.
Vacía tu mente,
 alejando las preocupaciones por unos momentos.
Respira profundamente varias veces y 
después deja que el ritmo lento se vaya acomodando en tu cuerpo.
Escucha ahora los latidos de tu corazón
y nada esperes,
 deja que el Silencio se instale en ti.

No tengas prisa, ni ansiedad,
siente el SILENCIO.
Khai llegará cuando menos lo esperes
y entonces sabrás que siempre estuvo.

Todo puede ocurrir… y ocurre.

Y cuando sientas la necesidad de volver a tu actividad cotidiana,
unos minutos después,
dale gracias a la Vida a través de ti,
del Ser perfecto que en realidad eres…
y vas descubriendo:
 KHAI


Ángel Hache


1 KHAI. ¿QUIÉN ES KHAI?



1- KHAI: ¿QUIÉN ES KHAI?

Quiero compartir con tod@s, aquello que se encuentra tras las palabras, aquello que es indefinible y sin embargo real. Una realidad que se está materializando, tomando forma y abarcando más de lo que nuestra imaginación puede soñar.

De la Fuente Eterna, origen, causa y fin de todo lo conocido y lo cognoscible no dejan de llegarnos susurros que golpean suavemente nuestras conciencias. Nuestra realidad cotidiana está siendo sacudida, nuestros pilares cuestionados. Nuestras manos se están vaciando, toda posesión y estabilidad alejándose. Nos estamos atreviendo a levantar

A SU CREADORA



 Un remanso de paz siento en mí, fluyo en la profundidad del Universo. Y escucho:
«Me acerco a ti, sigiloso, en silencio. Recorro espacios infinitos yendo a tu encuentro.
»Tu luz, tenue al principio, casi imperceptible, está extendiéndose por el firmamento y reclama mi atención. 
»No sufras más, yo te acojo y te acurruco. Descansa plácidamente, como si nunca hubieras estado allí, como si nunca hubieras

EL SONIDO DEL SILENCIO


El mejor sonido: el silencio. 

En el silencio escuchamos sin interferencias lo que nos dice el alma.
El alma no te engaña: te pone frente a frente contigo mismo, sin artificios ni máscaras...
Sin máscara ya sólo puedes ser tú mismo: un alma encarnada imperfecta.
En la imperfección descubres la imagen que tu Espíritu anhela para ti.
Dicha imagen cambia según tu alma se expande y se desprende de tantas y tantas vestiduras que has llevado a través de las edades siendo ya un lastre, un peso que llega a ser insoportable.
El vuelo del Espíritu, el ser que eres en realidad, es eterno, perfecta imperfección.
El alma que se sabe Espíritu ya no teme. Nada busca, nada desea, nada posee y aun así se sumerge una y otra vez en las esferas de la ilusión, de la irrealidad… olvidando una y otra vez por Amor quién Es, por Amor a ti. 
El silencio…, el sonido del alma.

Ángel Hache

SUS OJOS



No contemplo sus ojos,
otros los vieron.
Pero cuentan que quienes se toparon con ellos ya no son las mismas personas.

Ellos dicen:

«Mirarlos, es llegar a conocer en un instante el misterio de la vida.
¡Sus ojos te absorben como el mar el agua del río!
Al principio sólo oscuridad,
un momento después su luz te deslumbra y

NADIE PUEDE



Nadie puede librar mis batallas por mí.
Nadie puede enfrentarse a mis retos,
sólo yo. 

Esconderme,
sufrir,
encadenarme,
resistir,
liberarme... 
Sólo yo.

¿Quién puede por ello,
alegrarse,
disfrutar, 
gozar,
regocijarse?
  
Tú, 
yo,
todos.
El cielo y las estrellas,
la tierra y los mares.
Dios.


Ángel Hache

EL MAESTRO Y LA ROSA



 Cuando hablamos de la voluntad Divina, Dios, El Eterno...
 ¿A qué nos referimos?,
 ¿A que hagamos la voluntad de otro, sea quien sea él?.
 Se llame maestro, sacerdote, lama, chaman... o...

 Él, si de verdad lo es,
 te ayuda a que descubras la fuerza que hay en ti.
 No a que vayas tras la suya.
 Él te ama,
 te da la mano cuando

EN EL SILENCIO



Y en este silencio mi alma siente el calor de tu alma. 
Rio con tu risa.
Lloro con tu llanto. 
Tu temor lo hago mío.
Tu anhelo es el mío.
Tu mirada al pasado es la mía.

Estamos juntos, 
respirando la misma vida.
Viviendo la misma muerte pasando ante nosotros,
sonriendo al distinguirla ya en la distancia.
Tú y yo seguimos de la mano
caminando sobre aguas turbulentas 
hacia nuestro destino soñado…
al otro lado del mar.

Ángel Hache

DE PASO


Se me acercó un perro, me miró.
Comprendí qué quería, sólo una caricia.
Le acaricié y le dije: “¿Sabes que estás de paso?”
Él, moviendo la cola, me miró y contestó: “Como tú, de paso”.

Ángel Hache

JARDÍN DE MI ALMA



Dignidad, profundidad del alma.
Amor propio, aureola protectora.
Honradez, camino recorrido.
Fortaleza, ideal realizado.
Sinceridad, mano tendida.
Valor, abismo

LA SEÑAL



¿Dónde está esa señal que te lleva donde la felicidad reside?
La señal llega cuando sientes una caricia en tu alma.

Y te preguntarás: ¿dónde está ubicada el alma?
En cada célula de tu cuerpo está,
en cada poro de tu piel,
en tu más recóndito pensamiento,
en el sentimiento más sublime

EL ÁRBOL DE LA VIDA


No sólo nos "multiplicamos" indefinidamente hacia el exterior, 
como las hojas de un árbol, 
sino que también lo hacemos hacia el interior, 
como sus raíces. 
Y el exterior y el interior son, 
en su conjunto, 
el "Árbol de la Vida".

Ángel Hache

LA HORA DEL VIENTO

8- La hora del viento

Amanece en el desierto. La oscuridad va dejando paso a la luz
del alba.
El frío de la noche se aleja, dejando una estela de rocío sobre las
pocas plantas que se atreven a crecer en esta inmensidad
encantada.
Un pequeño escarabajo despierta haciendo un surco bajo la arena
comenzando su diaria tarea en búsqueda de alimento.
Poso mis manos sobre la fina arenisca, las lleno de ella
elevándolas al cielo; abriéndolas y dejando la arena caer cual reloj
sin tiempo que marcar, sus diminutas partículas se esparcen
llevadas por el viento, lejos, no importa dónde.
Los primeros rayos comienzan a perderse en el horizonte, pronto
el rey Sol se dejará ver en todo su esplendor.
Sumido en la contemplación del bello espectáculo de un nuevo
día, único, irrepetible, unas palabras resurgen en mi corazón:
«Yo envío delante de mí a mis hermanos, allanad el camino de
mi vuelta, os traigo lo que os prometí».
«Ven, conmigo ven, llegó la hora del viento».

AUTORES DE LA CREACIÓN

  

¿Creación espontánea?
  ¿Hay un Plan?
  No soy ningún filósofo ni erudito, tan solo sé lo que mi propia experiencia me ha enseñado. Tampoco es que sepa mucho, más bien al contrario.
  Cuando me quedo contemplando la naturaleza que me rodea me siento el ser más pequeño del Universo.
  Y la verdad es que no me interesan en demasía las respuestas, solamente poder seguir contemplando el maravilloso espectáculo que ante mis ojos  se abre como el telón de una obra de teatro única. Una obra en la que quizás tu y yo seamos los actores y… por qué no, los autores.

Ángel Hache

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