Caminaba por el bosque, el frío y la noche le acechaban, sólo le quedaba superar el precipicio que todos los días recorría; pero hoy intuía que algo saldría diferente, aun así siguió sus pasos, no había luna y la oscuridad lo iba cubriendo todo.
El bastón le iba guiando sus pasos al borde del precipicio, un mal paso y él y toda su vida caerían sin remedio.
Seguía a tientas despacio, pero el destino quería participar esa noche.
Un búho asustado se le abalanzó haciendo que sus pies perdieran el equilibrio. Su cuerpo comenzó a tambalearse. Soltó el bastón y resbaló, cayendo junto con piedras

























