Las palabras se las lleva el viento, su esencia permanece hasta que te liberas y ya nada te ata

TODOS LOS SERES ESTAMOS CONECTADOS



Madrid, cuatro de Octubre de 1989, festividad de San Francisco de Asís...

TODOS LOS SERES ESTAMOS CONECTADOS

Un sueño en la noche del 3 al 4: Llaman a la puerta  a altas horas de la noche, nos inquietamos pues no sabemos quién será. Abro la puerta y varios “policías” preguntan por mí. Dicen que tengo que acompañarles, pues tengo una información que necesitan. Cuentan que llevan años controlándome. Les digo que no voy con ellos. Insisten y acepto, con la condición de que me digan qué es lo que buscan. Me apuntan que a través de mí pueden ver acontecimientos que ocurrirán en la Tierra, entonces me doy cuenta que no son policías sino seres de otra dimensión.
Les acompaño. Me encuentro en una sala tumbado sobre una
cama de operaciones. No sé lo que hacen en mí.  Cuando acaban me indican que va a ocurrir una catástrofe.
Al momento me despierto y le cuento el sueño a mi  esposa. Y ahí queda todo, aparentemente.
 Paloma (una amiga) llega a casa el sábado día 7 al mediodía y ya de entrada nos dice: "He tenido un sueño con Ángel el día cuatro un poco extraño".

 Intrigados, nos sentamos y comienza a relatarlo:
«Me encontraba en el campo, cuando veo que una nave que estaba suspendida en el aire, frente a mí, se acerca. Aterrizó a pocos metros de mí. Tenía forma de dos platos unidos. De pronto una puerta se abrió, salieron dos seres. Llevaban un traje  ajustado al cuerpo, plateado, cubriéndoles desde el cuello hasta los pies; su cara estaba descubierta, sus ojos eran rasgados, tipo oriental, el pelo era rubio y les llegaba hasta los hombros.
»Me quedé paralizada de miedo. Se acercaron y me preguntaron: "Dónde está Ángel". Les contesté que no sabía dónde estaba (mentí pues sí lo sabía). La siguiente escena que vi era como te introducían en la nave, los tres a pie; de pronto me vi dentro de ésta, flotando. Tú (Ángel), estabas en una mesa de operaciones  con muchos cables por el cuerpo. Había muchas pantallas parecidas a las de la televisión. Vi como te marcaban en la frente un triángulo con el vértice hacia arriba. Me miraron y me dijeron que tenías un cuerpo que no valía mucho, pero que la mente sí valía. También me dijeron que el día 17 habría una catástrofe. Pregunté de qué tipo y dónde, pero no me lo dijeron.»
El sueño acabó. Le conté el mío. Nos sentamos a almorzar casi sin hablar. Después pusimos la televisión ―estaba sintonizada en el canal de Telemadrid―, comenzaba una película titulada: “Encuentros en la tercera fase". ¡Qué casualidad!
Pasan los días…  y llega el 17 de Octubre sin que nada fuera de lo común ocurra.
Llega la noche.  Me voy a la cama, duermo... De pronto, me despierto con una sensación de angustia horrible. Empiezo a sentir en mí el sufrimiento de mucha gente, me llegaba como si yo lo estuviera viviendo. Miré el reloj, pasaban muy pocos minutos de las 2 de la madrugada del 18 de Octubre. No volví a dormir en toda la noche.
Por la mañana, como de costumbre, conecté la radio, escuché que un terremoto ocurrió en San Francisco, a las 17,04 horas del día 17, aquí ya 18 (hay 9 horas de diferencia). La hora coincidía.
Comencé a encajar las piezas…     

                         
Mi amiga nos llamó por teléfono aturdida, contándonos… que había tenido la misma experiencia que yo tuve por la noche.
Pasan unos meses. En un canal de tv. emitían varios capítulos de una serie sobre fenómenos paranormales: “En busca del misterio” (Jiménez del Oso y J.J. Benítez). Los grabé. Poco a poco los fui viendo. Mi sorpresa fue mayúscula cuando vi uno sobre un desierto de Méjico (La zona del silencio), con contacto con seres "extraños". La descripción de los seres, con un detalle: tenían en la frente, los dos seres, un triángulo con el vértice hacia arriba y un círculo en el centro.
Nos quedamos de piedra…

Creo que todos los seres estamos conectados en el mundo en el que vivimos, así como entre las diversas dimensiones que componen la Realidad de la que formamos parte. Y vamos despertando poco a poco a una nueva forma de entenderla.

Todo es Vida y Una, e infinitas sus manifestaciones.


Ángel Hache


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